CARTOGRAFÍA
Autor: Paloma Trujillo
Sección: Circonversando
Fecha de publicación: 2017-11-07
No. Dossier: 1
Paloma Trujillo es participante de la iniciativa “Sembrando Circo”. Actualmente es beneficiaría con el colectivo Ar Tsant'i del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales correspondiente a la emisión 2016. Yolanda García de CIRCO EN RED platicó con ella a mitad del proceso. A continuación, veremos cómo cuenta sobre sus anhelos para el circo social, no sólo en Querétaro sino en el país entero.
Cartografía: Arranquemos platicando sobre qué es circo social y cómo fue tu historia para llegar a desempeñarte en éste tipo de intervenciones.
Paloma: El circo social es una metodología que utiliza las artes circenses y las ciencias sociales. A mí me gusta pensar que son las artes circenses involucradas para hacer una intervención social y cambiar algo de tu comunidad. Los proyectos pueden ser a largo o mediano plazo, yo prefiero que sean procesos largos porque puedo ver más cambios en las personas con las que trabajo, es muy claro cómo llegan el primer día y cómo salen distintos.
Empecé hace 15 años trabajando con población vulnerable, jóvenes, niñas y niños en situación de calle del mercado del tepe. A raíz de eso fundamos una organización que se llama t.e.p.e. Ahí implementamos talleres para que los jóvenes generarán recursos para enfrentar situaciones de violencia, drogas o embarazo no planeado. Nos dimos cuenta de que si bien no podíamos cambiar su realidad inmediatamente sí podíamos darles herramientas para hacer frente a los problemas. Descubrí que el circo generaba algo, los chicos no faltaban y hacían cosas sorprendentes. Sin embargo, yo sabía que necesitaba conocer algo más estructurado que permitiera replicar resultados. Así llegamos al circo social de manera formal.
En 2013 empecé con MACHINCUEPA CIRCO SOCIAL A.P. tomando un diplomado de capacitación en la metodología. Después de descubrir todas las bondades que tenía el circo social cambiaron muchas cosas, comprendí que eso era lo que quería hacer. Nuestra primera plataforma fue hacer talleres en los centros de día del DIF ESTATAL, poco a poco ví además de la metodología documentada por escrito, en videos o libros que el cambio era real, los chicos de verdad estaban involucrados con las diferentes disciplinas.
Cartografía: ¿De qué hablamos cuando hablamos de una metodología de circo social?, ¿a quién se dirige?
Paloma: Es importante comprender que el artista de circo se enfoca en el resultado en la escena, en el circo social lo que importa es el proceso. No formamos artistas, sino que acompañamos el proceso de los chicos. Trabajamos con cinco disciplinas: malabares, acrobacia, expresión corporal, equilibrio y aéreos. Empezamos invitando a los participantes a experimentar con sus habilidades y les enseñamos a crear grupos, a buscar aliados. Enseñarlos a confiar en los demás es fundamental. Durante las sesiones de los talleres los chicos hablan de cómo se sienten y ponen eso sobre la mesa, desde ahí nosotros tenemos un sondeo de cómo está el grupo y qué hay que trabajar más allá de la planeación que tengamos la sesión se va personalizando en el proceso.
Pensemos que todo el mundo dice que tenemos que cooperar como sociedad, pero esto no pasa si no conoces y confías en la gente. Paco Cascón, por ejemplo, desarrolló una metodología a modo de escalera: te conoces, compartes y confías por medio de las dinámicas. En lo que hacen la técnica nosotros les regresamos virtuosismo, cuando un truco les sale lo resaltamos, puede no ser bueno en malabares, pero puede ser bueno en expresión corporal. El circo social es incluyente, tiene 5 técnicas y en alguna vas a ser bueno.
Cartografía: ¿Cuáles son las problemáticas sociales a las que se dirige el circo social cuando hablamos de comunidades en el estado de Querétaro?, ¿a qué problemas cotidianos se enfrentan?
Paloma: Con el proyecto del FONCA estamos trabajando en escuelas públicas del barrio del Tepetate. Ahí encontramos chicos que experimentan violencia social y es muy evidente saberlo por cómo se relacionan o se hablan entre ellos. Se ven problemáticas en la familia, la escuela y en la calle. Además, las drogas y el embarazo adolescente son parte del día a día. Insisto, sabemos que no podemos cambiar el entorno, a su familia o los chicos con los que se juntan, pero sí podemos hacer que desarrollen herramientas de autoconocimiento para que defiendan quienes son y no caigan en las drogas solo por sentirse aceptados. Además, enseñamos a identificar qué están sintiendo es decir si uno sabe que está enojado puede pensar en cómo resolverlo más allá de la violencia. Con el circo los hacemos pensar en resolver sus molestias inmediatas desde la inteligencia emocional.
Cartografía: ¿De qué va el proyecto beneficiado por el FONCA que comentas?
Paloma: Está sustentado en la idea de que la gente tiene que vivir el arte y involucrarse con sus beneficios. Hacer malabares por ejemplo tiene bondades específicas que hay que difundir. En general la logística consta de tres momentos: primero son talleres con niños de las escuelas públicas que comentaba antes del barrio del tepe y es un enfoque de resultados a largo plazo. El segundo momento son tres jornadas de circo social. La primera fue en la sierra de Amealco en donde se convocó a 115 niños de la casa Otomí para que experimentaran todos los juguetes de circo y después vieron el show de KAPI KAPICA de Andrés Aguilar. La segunda se llevó tuvo lugar en el Museo Regional de Querétaro y la tercera será en San Miguel de Allende.
Por último, el tercer momento del proyecto atiende la necesidad de seguir sembrando circo; creemos que más personas tienen que conocer las bondades del circo social y enamorarse de ellas, buscamos artistas circenses que quieran hacer intervención e interventores sociales que quieran hacer circo. Este tercer momento fue en Aculco, en la CIRCASA de Andrés Aguilar. Ahí pasamos 5 días con los becarios que elegimos para tomar la capacitación. Estamos convencidas de la metodología y queremos compartirla. La expectativa de este tercer momento es que los artistas tomen la batuta —esa sería mi meta— por ejemplo, en otros lugares de Sudamérica vemos que son las mismas compañías de circo las que hacen circo social, ellos son los tienen el sentimiento motor porque al final del día nosotras somos sociales, no cirqueras. El proyecto de la CIRCASA tiene la meta de convocar justo a más cirqueros de corazón y formación. Pensemos que el circo social es el arte circense y lo social, pero no puede existir una sin la otra. La verdad no sabemos bien a bien cuánta gente está haciendo circo social en el país, pero la idea es irnos encontrando y pensar que el movimiento crezca.
Cartografía: ¿Qué hace falta para empujar el circo social?, ¿cómo podemos hacerle u organizarnos para que se siga sembrando circo? Como bien dices, es urgente generar un puente entre gente que especta el circo, que lo estudia o lo enseña, es decir, ¿cómo hacemos para que se encuentren estas personas de diferentes ámbitos y después esto llegue a más?.
Paloma: Hay que juntarnos, levantar la mano, compartir, conocernos. El circo social en México necesita compartir, los trucos no son de nadie, el circo social es de quien lo hace y hay que seguir apropiándonos de el. Es importante también ligar el circo social a asociaciones civiles que estén trabajando y quieran generar alianzas.
Cartografía: Cuáles son las bondades que encuentras en el circo: ¿cuáles son los referentes que permiten que el circo sea una posibilidad de cambio para la gente?
Paloma: Yo hago telas desde hace 3 años y con ello entendí que tenía que enfrentar mis miedos. Aunque el miedo no se va, gano cosas en el día a día con mi práctica. Cuando te das cuenta que puedes hacer —a cierta escala y en cierta medida— lo que hacen los artistas de la carpa, te das cuenta de que el circo es algo que está ahí al alcance de la gente. También aprendí a hacer malabares para forzarme a compartir con los niños más y que se sorprendan de cosas que les comparto.
En las poblaciones vulnerables el riesgo es una adrenalina constante pero en el circo está controlado, y el cable tenso, los aéreos por ejemplo tienen alrededor una red de seguridad y comunidad. Además el circo alienta los pequeños logros. Para los chicos es importante sentirse reconocidos; cuando empiezan con una pelota pasan a dos y después quieren más: se empoderan como personas.
Creo que la bondad que tiene el circo es que de entrada es parte del imaginario popular, cuando la gente escucha circo las personas están pensando inmediatamente en un trapecio o en un león. El circo tiene intrínseco el riesgo y el asombro. Los chicos con los que compartimos se sienten parte de algo porque justo el circo necesita mucha gente: un payaso, un presentador, alguien que venda las palomitas. Hacer circo en soledad es difícil. En los talleres usamos eso para la metodología ya que el “no puedes hacerlo solo” te lleva al otro, a buscar tener alguien que te cuide y/o cuidar a los demás. En definitiva, el elemento comunitario del circo posibilita que el conocimiento crezca y se comparta cada vez más.